AB Chile participa en panel sobre los desafíos del sistema alimentario chileno hacia 2030

En el marco de la presentación del estudio Chile Food Systems Policy Study, de Tetra Pak y Kreab, Carolina Pizarro, gerenta de Sustentabilidad de AB Chile, abordó los desafíos de implementación de las políticas públicas y la importancia de evaluar sus resultados.

Los desafíos que enfrenta Chile para fortalecer su sistema alimentario y las prioridades que debieran orientar su desarrollo hacia 2030 fueron el eje de un encuentro organizado por Tetra Pak en la residencia de la Embajada de Suecia. La actividad reunió a representantes del sector público, privado y organismos internacionales, y tuvo como punto de partida la presentación del estudio Chile Food Systems Policy Study, elaborado por Tetra Pak y Kreab.

El informe, cuyos principales resultados fueron presentados por Laura Villa, Head of Corporate Affairs de Tetra Pak, reconoce las fortalezas de Chile como país agroexportador, pero también advierte sobre vulnerabilidades relacionadas con el cambio climático, la disponibilidad de agua y la dependencia de los mercados internacionales. En materia regulatoria, plantea que uno de los principales desafíos está en la aplicación de las políticas existentes, particularmente en la necesidad de mejorar su coordinación y evitar exigencias superpuestas que puedan afectar la inversión y la competitividad.

La jornada contó con las intervenciones de Sofia Karlberg, embajadora de Suecia en Chile, y Francesco Venezian, subsecretario de Agricultura. Posteriormente, se realizó un panel de conversación en el que participaron Carolina Pizarro, gerenta de Sustentabilidad de AB Chile; Alejandro Chan, director general para Cono Sur de Tetra Pak; y Leopoldo del Barrio, oficial de Inocuidad y Calidad de los Alimentos y de Mejor Nutrición de la Oficina Regional de la FAO para América Latina y el Caribe. El diálogo fue moderado por Paula García, directora de Asuntos Públicos de Kreab.

Durante su intervención, Carolina abordó los desafíos que enfrenta la industria de alimentos y bebidas para compatibilizar la producción de alimentos seguros y de calidad con un uso más eficiente de los recursos y las exigencias de sostenibilidad. En particular, destacó la importancia de avanzar en eficiencia hídrica y energética, así como de abordar la sostenibilidad de los envases considerando no solo su reciclabilidad, sino también su función en la conservación de los alimentos y la prevención de pérdidas y desperdicios.

También se refirió a las dificultades que pueden surgir cuando distintas regulaciones deben aplicarse de manera simultánea. Como ejemplo, mencionó la articulación entre la Ley de Responsabilidad Extendida del Productor (REP) y la Ley de Plásticos de Un Solo Uso, cuyas exigencias plantean desafíos para la industria en materias como la recolección de envases y la disponibilidad de material reciclado.

Asimismo, destacó la experiencia del Acuerdo de Producción Limpia para la prevención y reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos, impulsado por AB Chile junto a la Agencia de Sostenibilidad y Cambio Climático de Corfo, como una iniciativa de colaboración público-privada que permite identificar brechas, generar información y trabajar en soluciones concretas.

Al abordar las prioridades del país hacia 2030, Carolina Pizarro insistió en que el diseño de las políticas públicas debe ir acompañado de una mirada sobre su aplicación y sus resultados. “Es muy importante que las políticas vayan de la mano con la operación y que exista algún mecanismo para medir la eficiencia de estas políticas públicas a lo largo del tiempo. Eso es crucial, porque nos permite ir generando una hoja de ruta real”, afirmó.

Desde la perspectiva de Tetra Pak, Alejandro Chan coincidió en la importancia de dar continuidad a las políticas públicas y adoptar una mirada que considere las distintas etapas de la cadena alimentaria. En ese sentido, resumió las prioridades para los próximos años en tres aspectos: “Políticas estables, visión de cadena y evaluación para revisión”, destacando la necesidad de contar con herramientas que permitan revisar y mejorar las medidas a medida que se implementan.

Por su parte, Leopoldo del Barrio, de la FAO, puso el acento en la coordinación entre las instituciones que participan en el diseño y ejecución de las políticas alimentarias. “Hay que buscar mecanismos efectivos de coordinación intersectorial que permitan esa interrelación de competencias para articular realmente las políticas entre los sectores”, señaló, al referirse a la importancia de superar la fragmentación de esfuerzos y avanzar hacia una gestión más integrada.

El encuentro también permitió abordar las oportunidades de colaboración en ámbitos como la adaptación al cambio climático, la eficiencia en el uso de recursos, la innovación y la reducción de pérdidas y desperdicios de alimentos. La conversación dejó planteada la necesidad de traducir estas prioridades en medidas concretas, con mecanismos de seguimiento que permitan evaluar sus avances y resultados hacia 2030.

 

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