CIRCLE PACK 2026: Gerenta de Sustentabilidad de AB Chile destaca impulso de la industria para enfrentar la pérdida y desperdicio de alimentos

La ejecutiva participó en la principal feria de packaging del país, donde relevó el Acuerdo de Producción Limpia impulsado por el gremio, orientado a implementar soluciones concretas a lo largo de la cadena alimentaria.

Carolina Pizarro
Gerente de Sustentabilidad AB Chile

En el marco de CIRCLE PACK 2026 —la única feria internacional de packaging de Chile y una de las más relevantes del Cono Sur y Latinoamérica, organizada por el Centro de Envases y Embalajes de Chile (CENEM)—, la gerenta de Sustentabilidad de AB Chile, Carolina Pizarro, participó en el panel “Pérdida y desperdicio de alimentos: ¿en qué está Chile?”, que reunió a representantes del sector público, privado y especialistas del ecosistema alimentario.

La instancia, moderada por Fernando Álvarez, director de CENEM, contó además con la participación de Nerida Kelton, de la World Packaging Organisation; Daniela Potocnjak, de Odepa; Lorena Contreras, asesora externa de Agrosuper, empresa socia de AB Chile; Catalina Giraldo, CEO de Cadenas de Valor Sustentables; y Dayanne Halabi, gerente comercial de COEXPAN.

El panel abordó uno de los principales desafíos de los sistemas alimentarios actuales: la pérdida y desperdicio de alimentos (PDA), fenómeno presente en todas las etapas —desde la producción hasta el consumo— y con impactos sociales, económicos y ambientales significativos. En este contexto, la conversación puso el foco en cómo avanzar desde el diagnóstico hacia la implementación de soluciones concretas, relevando también el rol del packaging en la protección, conservación y valorización de los alimentos.

En ese escenario, Carolina Pizarro relevó el trabajo que está impulsando la industria de alimentos y bebidas a través del Acuerdo de Producción Limpia (APL) enfocado en la reducción de la PDA, iniciativa liderada por AB Chile y que ya se encuentra en desarrollo.

La ejecutiva explicó que este instrumento busca movilizar a las empresas hacia acciones concretas mediante cuatro pilares, partiendo por la generación de información.

“El primero es medir”, señaló. “Es conocido el dicho de lo que no se mide, no se puede gestionar, y si no se gestiona, no hay resultados”.

En esa línea, detalló que se está avanzando en una metodología común con el apoyo de la Universidad UC Davis de California, lo que permitirá identificar puntos críticos a lo largo de la cadena y tomar decisiones basadas en evidencia. Asimismo, advirtió que uno de los desafíos ha sido dejar de abordar esta problemática de manera fragmentada y avanzar hacia una mirada más integral.

El segundo eje apunta a la capacitación interna en las compañías. “Vamos a empezar a hablar en modo PDA”, comentó, destacando la necesidad de instalar capacidades y un lenguaje común dentro de las organizaciones.

A su vez, el tercer pilar —que definió como el “corazón” del acuerdo— está centrado en la valorización, incorporando acciones como la donación de alimentos, el impulso del upcycling alimentario y el desarrollo de innovación aplicada a subproductos.

Finalmente, subrayó que este desafío requiere necesariamente una articulación entre múltiples actores. “Claramente este desafío no lo podemos tomar solos. Tenemos que articular entre todos los actores”, enfatizó, relevando especialmente el valor del trabajo público-privado.

El panel permitió profundizar en distintas dimensiones del problema, incorporando miradas complementarias desde lo técnico, lo regulatorio y lo productivo.

Desde una perspectiva global, Nerida Kelton —quien participó de manera remota desde Australia— contextualizó la pérdida y desperdicio de alimentos a nivel internacional y su expresión en Chile, destacando el rol clave que cumple el packaging en la reducción de este fenómeno, tanto en la protección del producto como en la entrega de información al consumidor.

Desde el ámbito público, Daniela Potocnjak, se refirió a la distinción conceptual entre pérdida y desperdicio de alimentos, explicando que la principal diferencia radica en la etapa de la cadena en que ocurren. Así, señaló que la pérdida se produce desde la producción hasta el mercado mayorista —antes de llegar al comercio minorista—, generalmente asociada a problemas técnicos o de infraestructura. En cambio, el desperdicio se genera en etapas posteriores, como el retail y el consumo final, y está vinculado principalmente a decisiones de compra o hábitos de consumo.

Por su parte, Lorena Contreras abordó el rol del packaging desde una mirada técnica, enfatizando que su función va mucho más allá del material. “Cuando un envase falla, el costo real no es el del material, sino el del alimento que se pierde y toda su huella asociada”, advirtió. En esa línea, planteó que el desafío no es simplemente reducir envases, sino diseñar soluciones adecuadas que protejan los alimentos y, al mismo tiempo, minimicen su impacto ambiental, destacando el ecodiseño y la reducción de materiales como herramientas clave.

Desde una mirada sistémica, Catalina Giraldo relevó la magnitud del problema en Chile, abordando sus dimensiones sociales, económicas y ambientales. Entre otros datos, señaló que cerca del 19,3% de la población enfrenta inseguridad alimentaria moderada o severa, y que el costo de acceder a una dieta saludable en el país supera el promedio mundial. Asimismo, subrayó que “por cada dólar que se invierte en reducir y prevenir la pérdida y desperdicio de alimentos, el retorno es cerca de 14 dólares”, evidenciando el impacto positivo de avanzar en esta materia. En esa línea, destacó la importancia de tomar decisiones informadas a lo largo de toda la cadena de valor, donde el packaging cumple un rol clave desde el origen hasta el consumo.

Finalmente, Dayanne Halabi abordó los desafíos desde la industria del packaging, destacando la necesidad de equilibrar múltiples variables en el diseño de envases. “El packaging debe lograr un balance entre sostenibilidad, funcionalidad y costo, resguardando al mismo tiempo la integridad del producto durante toda la cadena logística”, señaló. Asimismo, enfatizó que la innovación y el desarrollo tecnológico son claves para avanzar en soluciones que permitan reducir pérdidas, considerando factores como la resistencia en transporte, las condiciones de almacenamiento y el comportamiento en el punto de venta.

 

 

 

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