AB Chile y UC Davis realizaron exitosa transferencia de la herramienta de cuantificación de pérdida y desperdicio de alimentos

En una jornada de trabajo, realizado en los salones de Sofofa, representantes de las 12 empresas socias que firmaron el Acuerdo de Producción Limpia, APL, participaron en la entrega de la herramienta preparada por la universidad norteamericana UC Davis.

Representantes de las 12 empresas socias del gremio de Alimentos y Bebidas, AB Chile, que firmaron el Acuerdo de Producción Limpia, APL, participaron en el “Workshop de Cierre y Transferencia - Herramienta de Cuantificación de Pérdida y Desperdicio de Alimentos (PDA)”, organizado por AB Chile y la universidad norteamericana UC Davis.

En una jornada de trabajo, realizada en los salones de la Sofofa, los asistentes fueron introducidos en la herramienta de cuantificación de pérdida y desperdicio de alimentos, que elaboró UC Davis y que puso a disposición del gremio y de sus socios.

El presidente de AB Chile, Jorge Welch, envió su saludo a los asistentes y destacó la importancia de esta herramienta y valoró el compromiso de los socios que suscribieron el APL.

El vicerrector adjunto de Programas Académicos y Alianzas de Asuntos Globales en UC Davis, Michael Lazzara, resaltó el trabajo colaborativo realizado por la universidad, el gremio y la industria. Sostuvo que contar con una metodología común que permita conocer dónde se generan las pérdidas de alimentos hará que las empresas puedan medir y tomar las acciones necesarias en este sentido. Además, valoró la jornada de trabajo y de intercambio de experiencias entre los socios de AB.

Desde la Agencia de Sustentabilidad y Cambio Climático de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), el subdirector Sebastián Carvallo, agradeció a AB Chile y UC Davis por el trabajo realizado en conjunto que permitió contar con esta herramienta fundamental para avanzar en los objetivos de los Acuerdos de Producción Limpia.

Reducción de pérdidas de hasta 50%

Uno de los académicos de UC Davis participantes en el diseño de la herramienta fue Edward “Ned” Spang, quien es director del Robert Mondavi Institute for Wine and Food Science de esa casa de estudios. “La pérdida y el desperdicio de alimentos constituyen mi principal área de trabajo, por lo que dedico gran parte de mi tiempo a analizar esta cuestión y a colaborar en toda la cadena de suministro alimentario, desde la agricultura hasta el consumidor final”, sostuvo.

El académico explicó que la importancia de la cuantificación se basa en que no podemos comprender realmente un problema hasta que lo medimos. Y ejemplificó esto con el trabajo de investigación que ha realizado en Reino Unido y Estados Unidos.

“Un aspecto constante tanto en EE. UU. como en el Reino Unido es que cerca del 50% de las pérdidas en la fase de fabricación son evitables; esto significa que, mediante una toma de decisiones diferente y cambios en la operación de la maquinaria, es posible lograr reducciones tangibles en dichas pérdidas, de hecho, de hasta ese 50 %”, dijo.

Agregó que en el Reino Unido por cada dólar invertido en reducir las pérdidas de fabricación se generaba un retorno de 14 dólares. “Se trata de un retorno de la inversión extraordinario. Si bien no todas las inversiones arrojarán necesariamente un retorno de 14 dólares —algunas podrían ser mayores y otras menores—, este es precisamente el análisis que ustedes deben realizar una vez que dispongan de sus datos, para empezar a evaluar qué soluciones tienen a su alcance”.

“En el Reino Unido se logró evitar el desperdicio de unas 250.000 toneladas de alimentos. Lo que más me gusta de trabajar en este ámbito es que, si se hace correctamente, se genera una situación en la que todos ganan: se ahorra dinero, se reduce el impacto ambiental y se avanza hacia la mitigación de la inseguridad alimentaria. Por tanto, es una cuestión de gran importancia cuyos beneficios pueden medirse a múltiples escalas”, explicó.

En tanto, Olivia Valdés, coordinadora de Food Science de la UC Davis Chile, destacó parte del trabajo estrecho que realizó la universidad con las empresas socias y explicó cómo fue el camino recorrido para realizar un ejercicio piloto y llegar a esta herramienta de cuantificación.

Finalmente, los asistentes se distribuyeron en mesas de trabajo donde pudieron compartir sus experiencias, dificultades y aciertos durante estos meses de trabajo en el piloto con UC Davis.

Desde ahora, la herramienta quedará a disposición de las empresas socias y de AB Chile para que continúen con el objetivo de reducir la pérdida y desperdicio de alimentos. ‍

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