AB Chile releva la gestión estratégica del agua como eje para la seguridad alimentaria

La gerenta de Sustentabilidad de AB Chile, Carolina Pizarro, planteó que el agua ha dejado de ser únicamente un insumo productivo y que hoy debe gestionarse con una mirada estratégica, considerando su impacto en la seguridad alimentaria, las cuencas y los territorios.

En el marco del seminario “Gestión de Cuencas y Reúso Eficiente de Aguas Tratadas: Experiencias y Desafíos para la Seguridad Hídrica”, organizado por la Asociación Interamericana de Ingeniería Sanitaria y Ambiental (AIDIS), la gerenta de Sustentabilidad de AB Chile, Carolina Pizarro, presentó la visión de la industria de alimentos y bebidas respecto de los desafíos que plantea la gestión del agua en un escenario de creciente estrés hídrico y cambio climático.
Durante su exposición, la ejecutiva sostuvo que la industria está avanzando hacia una visión más amplia de la sostenibilidad, donde las empresas deben comprender su operación como parte de un ecosistema más amplio, incorporando una mirada de cuenca y de circularidad de los recursos.
“Para nosotros el agua ha dejado de ser meramente un insumo productivo y ha transitado hacia una mirada estratégica, donde la resiliencia de las cuencas y la confianza con las comunidades son fundamentales para el desarrollo sostenible de la industria”, afirmó Carolina Pizarro.
La ejecutiva enfatizó además que la seguridad alimentaria depende directamente de la disponibilidad, calidad y estabilidad del agua. En ese contexto, destacó que “cuando hablamos de un alimento, hablamos implícitamente de agua, porque sin agua no hay alimento posible”.
En esa línea, explicó que actualmente se requieren entre 2.000 y 5.000 litros de agua para producir los alimentos que consume diariamente una persona y advirtió que, según estimaciones de la FAO, la demanda mundial de alimentos podría aumentar en torno a un 50% hacia 2050. Frente a este escenario, sostuvo que garantizar la disponibilidad, accesibilidad y calidad del agua será fundamental para asegurar la producción de alimentos.
Pizarro subrayó que los esfuerzos de eficiencia hídrica deben avanzar de la mano con los estándares de inocuidad alimentaria. “No podemos dejar de lavar, no podemos dejar de pasteurizar, no podemos dejar de esterilizar los alimentos”, señaló, destacando que el desafío consiste en optimizar el uso del recurso sin comprometer la seguridad de los productos.
Durante su presentación, la representante de AB Chile compartió algunos avances del sector en materia de eficiencia hídrica. Entre ellos, destacó una reducción acumulada cercana a los 2,5 millones de metros cúbicos de agua consumida entre 2023 y 2025, equivalente aproximadamente al consumo residencial de una localidad de 40 mil habitantes. Asimismo, señaló que la proporción de agua utilizada por las empresas del gremio en zonas de estrés hídrico disminuyó en 14 puntos porcentuales durante el mismo período.
La ejecutiva indicó que la industria ha impulsado diversas iniciativas para fortalecer su vínculo con el recurso hídrico, las que pueden agruparse en cinco focos prioritarios: avanzar en el uso de datos comparables y transparentes; promover una gestión diferenciada de cuencas; impulsar soluciones de reúso seguras y escalables; extender las buenas prácticas a toda la cadena de valor; y fortalecer la colaboración y la confianza entre empresas, instituciones públicas, academia, centros de investigación y comunidades.
Como un ejemplo concreto de cómo estos principios pueden traducirse en acciones con impacto territorial, la gerenta de Asuntos Públicos, Comunicaciones y Sustentabilidad de Coca-Cola Chile, Valentina González, presentó el proyecto de reutilización de aguas tratadas para el Parque Metropolitano Cerros de Renca, iniciativa desarrollada junto a la Municipalidad de Renca.
Según explicó, el proyecto contempla reutilizar agua tratada proveniente de la planta de Coca-Cola Andina para el riego y recuperación de áreas verdes mediante un sistema de conducción y bombeo. La iniciativa busca contribuir a la recuperación ambiental del sector y generar beneficios para la comunidad, demostrando cómo la colaboración entre empresas, municipios y otros actores puede impulsar soluciones concretas frente a los desafíos asociados a la seguridad hídrica y la sostenibilidad de los territorios.
La participación de ambas expositoras permitió relevar la importancia de avanzar hacia una gestión integrada del agua, donde la innovación, el reúso, la economía circular y el trabajo colaborativo se consolidan como herramientas clave para fortalecer la resiliencia hídrica del país.
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